Roma, 11/06/2004. En un comunicado de prensa, la FAO insiste en que Europa puede considerarse prácticamente libre de la fiebre aftosa, tras siglos de epidemias devastadoras que han provocado pérdidas tremendas. En el marco de la celebración en Dublín (Irlanda) del 50 aniversario de la Comisión Europea para la Lucha contra la Fiebre Aftosa la FAO ha pedido a los países europeos que no bajen la guardia para evitar nuevos brotes de la enfermedad.

La Organización de las Naciones Unidas ha insistido en la necesidad de que Europa siga ayudando a las regiones cercanas donde el virus es todavía endémico. El peligro de introducción del virus a través del comercio no controlado es todavía muy alto.

"Europa ha logrado progresos notables contra la fiebre aftosa en las últimas décadas. En la actualidad, de los 33 países miembros de la Comisión, 31 están libres de la epidemia, mientras que el virus sigue siendo endémico en Turquía e Israel", dijo Keith Sumption, Secretario de la Comisión Europea para la Lucha contra la Fiebre Aftosa.

La Comisión fue fundada en 1954, tres años después de que una grave epidemia, en la que se registró un millón de casos, arrasara Francia, Alemania y numerosos países europeos.

El último brote importante de fiebre aftosa se produjo en el Reino Unido en 2001, donde fueron sacrificados cuatro millones de animales. Algunos casos aislados se registraron también en Irlanda, Francia y Holanda. Su repercusión en el sector ganadero y el turismo británico provocó pérdidas que rondaron los 13 000 millones de dólares. Se cree que el virus llegó desde el Este o el Sudeste asiático a través de productos animales.

"La última epidemia en Europa Occidental puso de relieve que el riesgo de nuevos brotes existe incluso para los países que creen haber erradicado la enfermedad", agregó Sumption.

La fiebre aftosa sigue siendo endémica con una alta incidencia en muchos países de Africa, Oriente Medio, Asia y en algunas zonas de América del Sur. Europa, Norteamérica y Centroamérica, el Sur del Pacífico y el Caribe están libres de esta enfermedad.

El virus no se destruye en los productos congelados y puede transmitirse mediante el tráfico, a menudo ilegal, de animales, productos animales y carne. Reses, búfalos, cerdos, ovejas, cabras y ciervos son susceptibles al virus.

Las regiones donde el virus es todavía endémico incluyen países productores de ganado vacuno, porcino y de búfalos, como es el caso del Este, Sur y Occidente de Asia y en Oriente Medio y África, subraya la FAO.

Hasta el momento la Comisión había concentrado su atención en el control y la cooperación entre los países europeos. De ahora en adelante sus esfuerzos se centrarán en ayudar a los países de las regiones cercanas a mejorar el control de la enfermedad y contribuir a sus esfuerzos por combatirla.

En palabras del especialista de la FAO, "la Comisión Europea, con sede en Bruselas, es quien ahora tiene la responsabilidad de armonizar la lucha contra la fiebre aftosa en los países europeos, mientras la Comisión Europea contra la Fiebre Aftosa actúa principalmente en los países limítrofes del continente para evitar incursiones del virus en territorio comunitario".

La Comisión promueve campañas de vigilancia y control en el Cáucaso y Turquía y ayuda a sus países miembros a prepararse para afrontar brotes potenciales. Ese organismo constituye también un sistema de alerta temprana sobre la situación de la fiebre aftosa a nivel global.

Durante los últimos tres años, la Comisión contra la Fiebre Aftosa se ha beneficiado de un acuerdo financiero con la Comisión Europea por valor de 2,5 millones de dólares para llevar a cabo actividades de emergencia.